En uno de los más grandes esfuerzos que haya habido en el mundo por conservar los bosques, Noruega, país rico en petróleo, dará a Guyana, país rico en madera pero pobre en dinero, US$250 millones a lo largo de los próximos cinco años para preservar el grueso de sus 15 millones de hectáreas de bosques.

Según el trato, Noruega pagará a Guyana $30 millones este año y acrecentará esa cifra en los años siguientes si Guyana demuestra éxito. Para Guyana, eso significará poner freno a la descontrolada explotación de recursos boscosos y pasar a un modelo de desarrollo basado en la gestión ambientalmente sostenible de los bosques.

Al anunciar el acuerdo en noviembre, las dos naciones emitieron una declaración conjunta diciendo que éste da al mundo “un ejemplo de cómo asociaciones entre países desarrollados y en desarrollo pueden salvar los bosques tropicales del mundo”.

Luego, este mes, Guyana empezó a dar el primer paso, lanzando una búsqueda de una empresa internacional de monitoreo que —con asentimiento de Noruega— evaluará los bosques del país y estimará los impactos sobre ellos derivados de la minería, la tala, el desarrollo de infraestructura y otras actividades.